REXISTIR recoge el sentido de la RESISTENCIA histórica de los pueblos y las mujeres frente al modo de vida capitalista y patriarcal y los efectos de destrucción socioambiental que genera. Una resistencia que DEFIENDE otros modos de vida dignos, justos y armónicos entre humanidad y naturaleza, entre géneros y entre pueblos, con la que se gesta procesos de organización y defensa vlos derechos de las mujeres frente a las violencias. Entendemos que tejernos desde nuestros cuerpos-territorios en América Latina, es RESISTIR a la nueva colonización del extractivismo, reivindicando nuestras memorias, luchas y alternativas de Buen Vivir como mujeres, es por lo tanto crear nuevo mundo, es REXISTIR.

El cuerpo de las mujeres es un territorio histórico en disputa con el poder patriarcal y colonial, pero también un sujeto crucial en el ciclo de la recuperación de la vida. Las múltiples formas de violencia contra las mujeres latinoamericanas, como la violencia sexual, el feminicidio o la estigmatización son violencias históricas ejercidas por el patriarcado ancestral que se ven acrecentadas hoy en día por el extractivismo.

Los territorios son igualmente objeto y escenario de disputa y despojo por parte del modelo extractivista patriarcal y colonial, que consideran a la naturaleza subordinada a las necesidades del ser humano, al igual que la mujer es considerada, a su vez, subordinada al hombre y a la acumulación de capital. Las actividades extractivas alteran los ciclos de reproducción de la vida, a través de la contaminación y desaparición de las fuentes de agua.

La mayoría de los gobiernos de América Latina y el Caribe han establecido un modelo de desarrollo violento y agresivo sobre los territorios y los cuerpos, especialmente los de las mujeres, que omite la existencia de las diversidades, y se ubica a partir de relaciones de poder jerárquicas que se basan en la represión de unos/as para el bienestar de otros/as.

Estigmatización

En contextos de conflictos sociales por actividades extractivas hay estigmatización de las defensoras a través de campañas de difamación, que buscan exacerbar estereotipos femeninos creados por el patriarcado para descalificarlas. Estos se propagan a través de la prensa y medios de comunicación y resultan de una maquinación entre las empresas y el propio Estado, en su afán de difamar a lideresas de la lucha ambiental y desmovilizar a sus organizaciones. Vale señalar que el componente sexual es altamente utilizado en estas campañas de desprestigio contra las mujeres que defienden derechos.



Estas campañas de difamación y estigmatización terminan socavando y desgastando a las mujeres defensoras debido a procesos traumáticos, así como la subalternización de sus demandas.

Mirtha Vásquez

Mirtha Vásquez, abogada peruana de la región de Cajamarca, asumió, a lo largo de varios años, la defensa de los Derechos Humanos y territoriales de gran cantidad de personas afectadas por la actividad minera. Su labor la llevó a ser víctima de campañas de odio y estrategias de estigmatización desde la sociedad, el Estado y los medios de comunicación.

Criminalización

Las mujeres que participan en movilizaciones de protesta frente a las políticas económicas extractivistas de los gobiernos latinoamericanos, sufren procesos de criminalización que profundizan su condición de desigualdad.


Una estrategia de criminalización es la represión, adecuando el instrumento policial, militar y jurídico, que habilita la represión policial y/o militar directa, la persecución selectiva de lideresas y la creación de marcos normativos que sancionan la protesta pública como delito asociado a los desórdenes públicos, que permite detener y condenar a las activistas sociales y hasta torturarlas o asesinarlas, comparándolas con delincuentes y/o terroristas. Esto provoca que dichas defensoras enfrenten denuncias y procesos judiciales injustos.


Se trata de estrategias represoras y desmovilizadoras de las que resulta difícil defenderse, sin invertir innumerables recursos que estas mujeres no necesariamente tienen.

Emperatriz Bolaños

La lideresa ambiental Emperatriz Bolaños fue criminalizada a 36 años de prisión efectiva a raíz de su defensa frente al proyecto minero Conga de la empresa minera Yanacocha en Cajamarca, Perú. Fue acusada, junto con 16 compañeros y compañeras, de delitos nunca cometidos.

Violencia Sexual

Se presenta como un continuum de la violencia de género que se exacerba en contextos de actividades extractivas. Esta se ejerce por parte de actores públicos y privados: seguridad privada de empresas, grupos militares y paramilitares y policía.


En conflictos sociales por actividades extractivas, las mujeres están expuestas a sufrir vejámenes sexuales durante los procesos de represión y detención policial, sufriendo tocamientos, acoso, agresiones verbales con contenido sexual, seguimientos y violaciones. En estos contextos las mujeres son colocadas en situación de mayor vulnerabilidad ante las problemáticas de comercio sexual, trata de personas, trabajo forzoso y trabajo infantil que se generan en dichos contextos.

Sara Catalán

Sara Catalan, defensora ambiental guatemalteca del colectivo Resistencia Pacífica La Puya, desarrolla con las mujeres de su municipio una lucha no-violenta contra el proyecto de oro “El Tambor”. A pesar de haber sido víctimas de violencias físicas y sexuales, las mujeres de ese colectivo siguen clamando justicia a los actos de violencia de los Derechos Humanos con el pacifismo.

Asesinatos

Las feminicidios son el caso más extremo de la violencia física que se ejerce sobre las defensoras para neutralizar su labor y desmovilizar a las organizaciones. Los feminicidios son ejercidos, tanto por los Estados mediante las políticas represivas a través de las fuerzas de seguridad, como por las empresas privadas, en un contexto de total impunidad y complicidad.


En el año 2017, Front Line Defenders recibió información sobre el asesinato de 312 defensores/as en 27 países, el 67% defendía la tierra, los derechos de los pueblos indígenas y el medio ambiente, casi siempre en el contexto de actividades de megaproyectos, industrias extractivas y grandes empresas. Según el Registro Mesoamericano de Agresiones a Defensoras de Derechos Humanos, entre 2012 y 2014 las defensoras de la tierra, el territorio y los recursos naturales fueron el grupo de defensoras de derechos humanos más agredido, sufriendo 525 ataques, que representan 31% de un total de 1688 agresiones a las mujeres defensoras.

Vidalina Morales

Vidalina Morales, directora de la asociación ADES y defensora ambiental, atesta de los asesinatos de sus compañeras y compañeros durante los conflictos en el departamento de Cabañas generado con la llegada de la empresa Pacific Rim. El Salvador es uno de los países con tasas más altas de femicidios en conflictos socioambientales.

Vulneración de los

Derechos de la Naturaleza

El 20 de abril del 2010, en Cochabamba- Bolivia, en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, se adoptó la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra. Esta Declaración plantea el derecho a la Naturaleza a existir y respetar su derecho a la regeneración y restauración integral.


El extractivismo es una política que vulnera los derechos de la naturaleza al considerar que ésta está al servicio del ser humano. Los impactos ambientales, como la destrucción de ecosistemas silvestres, la contaminación de aguas, suelos o el aire o la pérdida del acceso al agua, son todas violaciones de los llamados derechos de tercera generación, enfocados en la calidad de vida o un ambiente sano.

Elvia Dahua

Elvia Dahua, dirigente de mujeres de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana explica la enseñanza de la Pachamama para las comunidades indígenas y nativas de la Amazonía y el rol de las mujeres en el traspaso y la conservación de esos saberes.

Zaila Castillos

Zaila Castillos, lideresa ambiental sarayakuna canta a la Naturaleza. “Nosotros en mi selva, tenemos petróleo debajo de la tierra. Eso es sangre de la Pachamama y es prohibido sacarlo. Si a nosotros nos sacarían la sangre, ¿viviríamos mucho tiempo?”

Elvia Dahua

Elvia Dahua, dirigente de mujeres de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana explica la enseñanza de la Pachamama para las comunidades indígenas y nativas de la Amazonía y el rol de las mujeres en el traspaso y la conservación de esos saberes.

Zaila Castillos

Zaila Castillos, lideresa ambiental sarayakuna canta a la Naturaleza. “Nosotros en mi selva, tenemos petróleo debajo de la tierra. Eso es sangre de la Pachamama y es prohibido sacarlo. Si a nosotros nos sacarían la sangre, ¿viviríamos mucho tiempo?”

Despojo y contaminación

El despojo de tierras y la contaminación y desaparición de fuentes de agua producto del extractivismo plantea una situación diferenciada por género y deriva en riesgos para las mujeres y sus familias.

Ante esta situación, las mujeres se ven obligadas a desplazarse hacia otras zonas o ciudades para asegurar la provisión de recursos y alimentos para sus familias, exponiéndose así a la pobreza extrema, discriminación, explotación laboral, prostitución y violencia sexual (Naciones Unidas, 2014) .

La imposibilidad de acceder a los bienes para el sustento debido a su contaminación o desaparición y la incompatibilidad existente entre las actividades extractivas y otras actividades productivas generan una pérdida drástica de autonomía económica para las mujeres.

Martha

Martha defensora del territorio, cuenta como más de cien familias del municipio de San Rafael Las Flores en Guatemala tuvieron que abandonar sus tierras cuando se derrumbaron sus viviendas a causa de las vibraciones de las explosiones del trabajo de la Mina “El Escobar”.

Mónica Ambama

Mónica Ambama, integrante shuar de la comunidad nativa Nankints en Morona Santiago, Ecuador, testimonia el desalojo violento de su comunidad por los militares para el desarrollo del proyecto minero chino Explorcobres S.A.

Martha

Martha defensora del territorio, cuenta como más de cien familias del municipio de San Rafael Las Flores en Guatemala tuvieron que abandonar sus tierras cuando se derrumbaron sus viviendas a causa de las vibraciones de las explosiones del trabajo de la Mina “El Escobar”.

Mónica Ambama

Mónica Ambama, integrante shuar de la comunidad nativa Nankints en Morona Santiago, Ecuador, testimonia el desalojo violento de su comunidad por los militares para el desarrollo del proyecto minero chino Explorcobres S.A.

Red Nacional de Mujeres en

Defensa de la Madre Tierra (Bolivia)

Las mujeres de la Red Nacional de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra en Bolivia cuentan los daños ambientales en sus comunidades causados por la minería en Huanuni y Poopó y sus repercusiones en las condiciones de vida de las mujeres indígenas, originarias y campesinas.

Vulneración de

la soberanía alimentaria

La contaminación de la tierra, del aire y el agua inciden drásticamente en la pérdida de biodiversidad y agrobiodiversidad, y en la disponibilidad de los insumos necesarios para el ejercicio de la soberanía alimentaria. Esto afecta de manera específica a las mujeres ya que son quienes se encargan de la producción alimentaria para autoconsumo y juegan un papel fundamental en el cuidado de las semillas nativas.

Josefina Gana Portal

La rondera campesina bambamarquina Mela Vásquez y la defensora ambiental Josefina Gana Portal avisan sobre los impactos de la minería en la agricultura y los recursos alimenticios y proponen alternativas de economía solidaría y ecológicas para el Perú.

Militarización del territorio

La militarización de los territorios donde se desarrollan las actividades extractivas constituye una política gubernamental utilizada en varios de los países de Latinoamérica para reprimir las manifestaciones y permitir las operaciones extractivas.

La militarización de los territorios supone una masculinización de los mismos y graves violaciones de los derechos humanos, principalmente, hacia las mujeres, que se manifiestan en al recrudecimiento de la violencia patriarcal contra mujeres y niñas y la exacerbación de las desigualdades de género.

Sara Catalán

El 23 de mayo 2014, las fuerzas militares atacaron a las defensoras ambientales de los municipios de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc en Guatemala. Muchas de ellas quedan con secuelas pero no dejan de resistir.

Isabel Anongonó

Isabel Anongonó, defensoras de 22 años y medio de resistencia cuenta el levantamiento de los pueblos de Intag a la llegada de la empresa minera Selva Alegre y Cooper y los enfrentamientos con los paramilitares.

Sara Catalán

El 23 de mayo 2014, las fuerzas militares atacaron a las defensoras ambientales de los municipios de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc en Guatemala. Muchas de ellas quedan con secuelas pero no dejan de resistir.

Isabel Anongonó

Isabel Anongonó, defensoras de 22 años y medio de resistencia cuenta el levantamiento de los pueblos de Intag a la llegada de la empresa minera Selva Alegre y Cooper y los enfrentamientos con los paramilitares.

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